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30 abr 2009

El proyecto para gravar la renta de las empresas no está frenado.

Así lo sostuvo el abogado de la CGT, Héctor Recalde, quien negó que la iniciativa que crea un impuesto sobre las ganancias extraordinarias de las compañías se haya pospuesto hasta después de las elecciones. Además, afirmó que la reforma a la Ley de Riesgos del Trabajo no avanza por lobby empresario.

Puntos Importantes
  1. El proyecto pide la creación de un impuesto a las ganancias extraordinarias sobre las empresas cuya renta anual es mayor al 20%.
  2. Es cierto que si una empresa está en crisis, ponerle más impuestos es una locura. Pero estamos hablando de aquellas que han ganado muchísimo.
  3. Me preguntan si van a tener que pagar las empresas que pierden. No entienden que esto las va a ayudar.
Héctor Recalde tiene 70 proyectos en carpeta pero, entre ellos, hay uno que realmente ha caldeado los ánimos del sector empresarial. Es el que pide la creación de un impuesto a las ganancias extraordinarias sobre las empresas cuya renta anual es mayor al 20%. Tanto revuelo levantó la medida propuesta que, el martes pasado, el líder de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, aseguró que no será presentada hasta después del 28 de junio para calmar las turbulentas aguas.
Sin embargo, en una entrevista exclusiva con iProfesional.com, Recalde negó esta afirmación, en palpable contradicción con el líder sindical.

-¿El proyecto se pospuso hasta después de las elecciones? 
-No. El proyecto está. Lo que acordé con Moyano es tratar de hacer la mayor cantidad de consultas para explicarlo mejor, incluso ante la sociedad, porque la noticia fue deformada. Las críticas no tuvieron nada que ver con el fondo de la iniciativa. Para evitar que se aborte una buena idea, vamos a hacerlo más participativo, pero no frenarlo. Así que sigue en análisis de asesores. Vamos a consultar. Todos los aportes que pueda recibir van a ser muy bienvenidos porque hubo mucha confusión.

-Una de las objeciones es que la medida no es oportuna por la situación de crisis económica-financiera mundial…
-Se habló de que no era el momento para agravar más la situación. Es cierto que si una empresa está en crisis, ponerle más impuestos es una locura. Pero estamos hablando de aquellas que han ganado muchísimo. Además, si hay algunas que este año han ganado muchísimo, es un milagro. Entonces, me parece que hay prejuicios y preconceptos. En algunos sectores, hay avaricia también porque se trata de una tasa de rentabilidad superior al 20 por ciento. Es decir que hasta el 20% queda intangible. Si gana más de este porcentaje, una partecita va a este Fondo Empresario Anticrisis para ayudar a paliar la crisis.

El por qué del polémico proyecto.
El asesor laboralista de la CGT señaló que utilizó como referencia los índices de 2007, cuando no había crisis en el mundo, y de allí calculó que en la Argentina el promedio de ganancia en la industria fue de aproximadamente el 20%, cifra elevada si se la compara a la de los Estados Unidos ( 8%) o a la de Alemania (3%). 

Por eso, el abogado recobró fuerzas y defendió su proyecto: “Algunos dijeron: van a espantar las inversiones. Yo creo que no hay mejor publicidad que decir que en la Argentina es posible ganar más del 20% anual”.

La ley responde a un principio que viene del derecho romano: “a mayor capacidad, mayor responsabilidad o quien gana más, tiene que contribuir más”, aclaró Recalde.
“No es para las empresas que ganan mucho. Es para aquellas que ganan muchísimo", insistió, y se explayó: "Ojalá todas tuvieran esas ganancias. Tenemos que ver qué pasa con las empresas que están sufriendo con mayor intensidad la crisis que se descarga en los trabajadores. Fíjese qué soluciones votamos hasta hora: se están parando los despidos masivos, se transforman en suspensiones o en disminución de la jornada de trabajo. Obviamente, con la disminución del ingreso del trabajador. Tratemos que las empresas que ganan muchísimo ayuden un poco. Esto es responsabilidad social empresaria, no como slogan, sino como una realidad. Hipólito Yrigoyen diría una efectividad conducente.

-¿Sobre qué empresas o rubros estima que va recaer con mayor dureza?
- Sobre los bancos, por ejemplo. La actividad financiera está ganando mucho. Tomé datos que son irrefutables, los de la propia empresa que va a la Bolsa de Comercio y muestra sus balances. El del Banco Patagonia muestra más de un 50% en 2008. También hay que tener en cuenta la distribución de dividendos que tuvo lugar en año pasado. Miles de miles de millones de pesos en un año. Entonces, si hay esa capacidad de distribución de dividendos en un año de crisis, se puede poner un poquito para el que la está sufriendo. En este proyecto tiene mucho valor la direccionalidad.

-¿A qué apunta?
-En primer lugar, a un derecho humano esencial que es el derecho al alimento, que se procura por el salario. El trabajo es un derecho y un deber social. Una sociedad con desempleo es una sociedad con exclusión social, más desigual y más insegura. Si mantenemos el vínculo laboral, estamos manteniendo una comunidad con más seguridad. Pero lo dijo Juan Carlos Pugliese, que fue ministro de economía, les hablé con el corazón, me contestaron con el bolsillo.
Para el abogado, hay que destacar la importancia que tiene el mercado doméstico en el producto bruto interno: ocupa casi las tres cuartas partes. Si frente a la presión exterior defendemos el mercado interno, vamos a estar mejor protegidos.

-¿Este es uno de los objetivos a los que aspira la ley que grava las ganancias extraordinarias?
-Es sólo uno de los objetivos. Estoy sólo empezando por los derechos humanos esenciales, pero llego también al bolsillo. Mientras el trabajador tiene capacidad de consumo porque se mantiene su nivel adquisitivo, consume. Y ahí comienza un círculo virtuoso: mayor consumo, mayor venta, mayor producción, mayor tasa actividad, mayor empleo, mejor igualdad. No soy dueño de la verdad absoluta, acepto opiniones. Pero hay que discutir con inteligencia. A lo mejor pensando que estamos ganando, estamos perdiendo… .

-¿Están perdiendo los que defienden la otra postura?
-A la larga se pierde. Hay una obsesión en los empresarios por la productividad. Hay un estudio realizado en 1988 por la OIT (Organización Internacional del Trabajo) que demuestra que la limitación de la jornada de trabajo a ocho horas diarias y 48 semanales aumenta el presentismo laboral, disminuye los accidentes de trabajo y acrecienta la productividad. Sería mejor que las empresas, en vez de dar horas extras, contratara trabajadores que no tienen empleo, porque eso es inclusión social y además aumenta su productividad.

Muchos proyectos, pocas leyes
“Les hablé con el corazón, me contestaron con el bolsillo”, se lamentó Recalde, refiriéndose a la exacerbada actitud del sector empresario, luego de que adelantara su proyecto de crear el impuesto a las ganancias extraordinarias.

Esta misma respuesta es la que el asesor laboralista de la CGT, con casi cuatro años de experiencia en la banca de diputados, ensayó frente a múltiples preguntas, que van desde el estado parlamentario de la reforma a la Ley de Riesgos de Trabajo (LRT), al futuro de los más de 70 proyectos que tiene en carpeta, de los cuales ya presentó 20.

“Setenta balcones y ninguna flor”, ironizó el abogado, que luego remarca la importancia de dos que vienen a combatir “esa lacra” que es el trabajo no registrado. Uno es el subsidio por desempleo para el trabajador en negro, por el cual cuando el despedido va a solicitarlo, se vuelve un inspector que trabaja gratis para el Ministerio de Trabajo, ya que declara: yo trabajaba ahí en negro. 

“El hombre despedido va con una declaración jurada, hace una información sumaria con un testigo diciendo en una carta documento yo trabajaba ahí y me despidieron, al sólo efecto del subsidio. Con ninguna responsabilidad del empresario que, en su momento, se defenderá. No hace prueba para un eventual juicio laboral, pero se vuelve un inspector que trabaja gratis porque va al Ministerio de Trabajo y dice: yo ahí trabajaba en negro”, razonó Recalde, sentado en su despacho del anexo del Congreso.

El otro proyecto dispone la asignación familiar por hijo y consiste en que el empleado en negro que va a la ANSES (Administración Nacional de Seguridad Social) a cobrarlo con la partida de nacimiento de su hijo debe declarar bajo juramento dónde trabaja. 

-¿Cómo vislumbra el panorama para la vuelta de la doble y triple indemnización?
-El año pasado, cuando se empezaron a ver los despidos masivos, Hugo Moyano me pidió que prepare un anteproyecto. Lo primero que se me ocurrió fue comenzar con los despidos preventivos, porque el capital la primera característica que tiene es la cobardía. La ley puede legislar retroactivamente al 1 de octubre. Si despidió después del 1 de octubre, puede caer la doble o la triple. Estamos hablando siempre de despido sin causa justificada y, en medio de la crisis, si uno no tiene una causa no debe despedir. Si despide, en algunas circunstancias, dará la doble; si despide en otras, la triple indemnización. Esto está en carpeta.

Rápidamente, el abogado volvió a la carga con la defensa del proyecto que grava la renta extraordinaria, el que por estos días le trajo más de un dolor de cabeza, y subrayó casi indignado: “Me preguntan si van a tener que pagar las empresas que pierden. No entienden que esto las va a ayudar. Se llama distribución más equitativa de la riqueza. ¿Alguno de los partidos de éstos que se van a presentar para las elecciones del 28 de junio está en contra de una distribución más equitativa de la riqueza?. Ninguno”.

El excedente de las ganancias extraordinarias de las empresas, según sostuvo el diputado oficialista, nutrirán un fondo anticrisis, el cual será ejecutado por el Minsiterio de Trabajo. “Será absolutamente transparente. Habrá un consejo asesor tripartito en el que participen empresarios, el Estado y el sindicato”.

-¿En qué quedaron las tratativas para la reforma a la Ley de Riesgo de Trabajo?
-Es un infortunio, una injusticia tremenda por los lobbys empresarios. La mayor injusticia fue haber sancionado esa ley que se pensó para hacer negocios con las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART). Cuando le digo a los empresarios que se oponen que vamos a legislar con retroactividad al 2002, que todo el que se accidentó después de la devaluación y cobró tanto tiene que cobrar más piensan: ahí viene el cuco. ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo? Hace casi tres años que lo propuse. Están de acuerdo, pero el poncho no aparece.

El diputado nacional se quejó de que utilizan el miedo para paralizar. “Estoy cansado de los agoreros, de los falsos profetas. Aquellos que decían: viene la crisis energética. Yo luz todavía tengo. Aquellos que decían: el dólar se va a diez pesos. Aquellos que decían en enero y febrero zafamos de la crisis por las vacaciones, pero en marzo explota todo. Estamos en abril, por llegar a mayo, y no pasó nada. Vamos a ver qué pasa con las encuestas que están publicando ahora después del 28 de junio. Están instalando la debacle…

-Las recientes palabras del ex presidente: “Si Cristina no gana, volvemos al 2001” también fueron bastante significativas...
-Pero es cierto. Viene lo mismo que en 2001. Einstein decía que forma parte de la locura seguir los mismos métodos esperando resultados distintos. ¿Qué quieren? ¿La dictadura, la flexibilización de los 90, la ley Banelco? En general, los sectores que están cuestionando la política oficial, están con aquel modelo.

“Si usted quiere que vuelvan los contratos basura, la flexibilización laboral, la precarización, la ley Banelco, la privatización de los fondos jubilatorios, la no movilidad previsional, bueno. No nos vote. Yo respeto. Algunos querrán eso. ¿A quién van a votar?”, remató con una sonrisa pícara el diputado oficialista, que ocupará el quinto lugar en la lista de legisladores por Buenos Aires.